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La Transformación Integral de Negocios ¿Renovarse o morir? Por Reynaldo Montelongo

La Transformación Integral de Negocios ¿Renovarse o morir?

Por Reynaldo Montelongo


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El dinámico entorno de los negocios actuales plantea una disyuntiva a las empresas que solían ser exitosas y competitivas: renovarse o morir.

Así de drástico. No basta solamente con realizar pequeñas iniciativas para reducir los costos en un área, para incrementar las ventas o para reducir los niveles de inventario. Las pequeñas mejoras locales no tienen un impacto real en toda la organización. Las organizaciones que pretendan mantenerse en el negocio deben dejar de preguntarse ¿Cómo podemos hacer mejor lo que estamos haciendo? o ¿Cómo podemos hacer más rápido lo que estamos haciendo? y empezar a preguntarse ¿Por qué estamos haciendo esto? ¿Por qué estamos trabajando de esta manera?

Seguramente usted se preguntará: pero ¿Por qué reinventar a las empresas? La respuesta es sencilla; las empresas se encuentran constituidas sobre principios que han quedado obsoletos ante el enorme cambio de entorno en los negocios. No es difícil darse cuenta que hoy en día las empresas se mueven en un ambiente vertiginoso y de alta competencia. ¿Usted cree que se puede ser el mismo cuando los mercados se han globalizado, existe libre competencia y el ciclo tecnológico cada vez es más corto? Ahora la competencia es feroz y los clientes tienen una gran cantidad de opciones para elegir. Para posicionarse y ganar la carrera se requiere estar entre los mejores. Es necesario agregar valor a la oferta. No basta con mejorar levemente los precios o aumentar en un pequeño porcentaje la calidad. Es preciso ser superior en precio, calidad y tiempos de entrega. Todo a la vez, y además es necesario sostenerse. No basta tocar la cima en un momento dado; hay que tener la capacidad y visión para mantenerse ahí. Los demás también están jugando y tienen el mismo objetivo. Puede estar seguro de que todos lo están intentando. Los directivos capaces deberán responder al reto de mantener su compañía por encima de sus competidores.

¿Y que me dice de la revolución tecnológica? Cómo se puede seguir aferrado a las formas tradicionales si hoy en día usted puede anunciarse, vender o incluso capacitarse a través de Internet y las redes sociales, por ejemplo: Los sistemas de información y las telecomunicaciones han venido a cambiar la manera de hacer negocios y las operaciones internas de las compañías.

Además, las compañías de hoy están buscando expandir sus horizontes y abarcar mayores zonas geográficas. Esto implica estar a tiempo, en el lugar en que el consumidor lo requiere, sin aumentar los precios o disminuir la calidad del producto. Las fronteras se siguen abriendo y esto representa nuevas oportunidades, pero también grandes retos a su capacidad para estar siempre en el lugar preciso ofreciendo la mejor oferta del mercado.

Como ve, las compañías creadas para vivir de la producción en serie, la estabilidad y el crecimiento, no se pueden arreglar para que tengan éxito en un mundo en el cual los clientes, la competencia y el cambio exigen flexibilidad y rápidas reacciones.

Es preciso, pues, comenzar a pensar de modo no convencional. Es preciso mejorar no en un 10%, no en un 100%, no en un 500%. Es preciso mejorar de una manera asombrosa. Es necesario replantear el esquema y desarrollar un modelo hecho para el nuevo entorno. Esto es precisamente lo que plantea la transformación integral. Esta transformación busca avances decisivos; no haciendo mejoras a los procesos existentes, sino descartándolos por completo y cambiándolos por otros enteramente nuevos. Orientación al cliente, enfoque en procesos, nuevas habilidades del personal y uso eficiente de la tecnología son pilares de esta corriente que permitirá a las empresas establecer un esquema de punta en los próximos años.

Ante esto, usted se estará preguntando ¿Todos requieren transformarse? ¿No habrá alguien que se salve? La respuesta es: prácticamente nadie. La transformación integral es la base de la supervivencia, y lo más importante esta transformación tiene que ser continua.

Los siguientes elementos forman parte de la estrategia que debe utilizarse al desarrollar e implantar un proyecto de “Trasformación Integral”.

Estrategias claves

Tomar la decisión de aplicar la transformación integral es todo un reto, pero más importante resulta asegurar, mediante todos los medios posibles, su aplicación exitosa. Erróneamente, muchos conciben a la transformación integral como un proceso creativo donde hay que sentarse en un escritorio y comenzar a pensar cómo rehacer las cosas. No caiga en este error. Es bastante más arduo que eso. Se requiere una estrategia que contemple los riesgos y los minimice. Es decir, se requiere de tres estrategias claves para tener éxito en la transformación integral y mantener bajo control los grandes riesgos que esta clase de proyectos tiene:

a) Diseñar y sobre todo implementar la solución integrando los procesos de negocio, la tecnología y la gente. Si omite a alguno de ellos, seguramente los resultados le dejarán insatisfecho.
b) Iniciar con un diagnóstico y definición de la transformación integral. Estudie la posición de la empresa y sus condiciones actuales, para establecer un plan de bajo riesgo que permita dividir el proyecto en etapas que arrojen beneficios económicos para financiar el proyecto y consolidar las iniciativas de mejora.
c) Implementar de acuerdo al plan, siguiendo el enfoque de olas o etapas, es decir, desarrolle e implante primero los proyectos tácticos y rápidos, que contienen las mejoras enfocadas de corto plazo y prepare con eso el camino hacia los proyectos de mejoras radicales y espectaculares.

 

Solución Integral: Procesos, Tecnología y Gente





El enfoque de la transformación integral debe estar fuertemente basado en la integración armónica de Procesos, Tecnología y Gente como elementos fundamentales de la composición de una empresa basada claro en su planeación estratégica.

Si no está convencido piense en esto: imagine que revisa y rediseña sus procesos considerando la misma tecnología que tiene actualmente. Peor aún, imagine que ni siquiera tiene. ¿Cómo cree que sea el resultado? Discreto. Por supuesto, mejorar los procesos así, es mejor que no hacer nada. Pero los grandes avances en tecnología pueden ayudarlo a hacer cosas que ahora tal vez ni siquiera imagina.

Ahora piense que la actitud de la gente y su cultura no se mueven ni un centímetro. Imagine que no cambia su orientación a funciones por procesos, su sentido de la burocracia y la manera en la que ve al cliente. Además, piense un poco en la resistencia que va a oponer a los cambios, al considerar que la nueva forma de trabajar lo puede superar o que le quitará poder. Puede estar seguro que si no tiene las técnicas para involucrarlo y manejar el cambio cultural, el proyecto puede fracasar o en el mejor de los casos, nuevamente el resultado será discreto.

Ahora véalo desde otro punto de vista. Considere que la implantación de nuevos sistemas de información como ERP´s (Planeación de los Recursos Empresariales) y CRM´s (Administración de las Relaciones con los Clientes) le dará el estado deseado. Suponga que el sólo hecho de automatizar las operaciones actuales puede resultar en mejoras espectaculares. Si sus procesos son incorrectos, la solución con tecnología será igualmente incorrecta.

O bien, trate de mejorar la posición de la empresa implantando únicamente programas de capacitación y planes de vida y carrera que pretendan dotar a la gente de nuevas capacidades para hacer frente a los retos del negocio. De nada servirá tener gente capaz, si lo es en formas y métodos que han quedado obsoletos.

En conclusión:

·         La mejora integral debe realizarse en los tres elementos: Gente, Procesos y Tecnología, de lo contrario no tendrá éxito.

·         El nuevo modelo de negocios debe contemplar procesos diferentes, tecnología de punta y una nueva cultura organizacional con capacidades para afrontar los retos del ambiente de negocios actual.


·         Es imposible no ver el cambio del entorno actual y el cambio que necesitamos hacer en las empresas. No es momento para aferrarse a las prácticas tradicionales o pasadas. Lo que en el ayer era éxito no necesariamente hoy lo será. Si su temor es más grande que su impulso para arremeter con fuerza con estas nuevas ideas, sólo acuérdese de lo siguiente: su principal competidor ya empezó a hacerlo.

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